PRENSA SATÍRICA

 

La colección de prensa satírica de la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica está formada por 95 cabeceras que se caracterizan por el tono humorístico con el que trataban las noticias de actualidad, a los personajes de la época o los temas sociales, culturales, etc.    

Los periódicos o revistas que conforman esta colección se publicaron en España y, en su mayor parte, su nacimiento está ligado a los acontecimientos históricos ocurridos durante los siglos XIX y XX. Es de destacar que el grueso de la colección proviene de Cataluña (32 cabeceras) y de Madrid (15 cabeceras), habiéndose publicado el resto por diversos puntos de la geografía española. Todas ellas fueron escritas en castellano, salvo 12 que se redactaron en catalán, 3 en valenciano y 2 en mallorquín. Los fondos proceden principalmente de la Hemeroteca Municipal de Madrid y del Ateneo Barcelonés.



La prensa satírica es un género periodístico que se caracteriza por realizar sátiras, a veces amables, a veces mordaces, a personajes o instituciones famosos o de interés, con intención de criticarles o ridiculizarles. Normalmente estas publicaciones suelen tratar de temas políticos, sociales y/o culturales. En el caso de las publicaciones de corte político, suelen manifestar a través del humor una muy marcada ideología. Entre los recursos que emplean están  la exageración, el lenguaje mordaz, la parodia y la caricatura.

Este tipo de publicaciones son sin duda el reflejo de la libertad de expresión de cada época, por lo que los periodos de censura han influido en su aparición y desarrollo, y es habitual que tengan cierta inestabilidad, corta duración, cambios de título y que los directores y redactores firmen con pseudónimos.



Portada de El ZurriagoLas publicaciones más antiguas de esta colección son El Zurriago (Madrid, 1821) y La Tercerola (Madrid, 1821), que vieron la luz durante el Trienio Liberal (1820-1823), breve periodo constitucional en el que la Ley de libertad política de la imprenta favoreció la aparición de periódicos de este género. La prensa satírica se convirtió entonces en el medio que utilizaba la burguesía liberal para difundir su ideología y criticar a los representantes del Antiguo Régimen: Fernando VII, la Iglesia y el carlismo.

En la Década Ominosa (1823-1833), con la restauración del absolutismo en los últimos años del reinado de Fernando VII, tuvo lugar un periodo de represión en el que se produjo un retroceso en la evolución y calidad de las publicaciones de estilo satírico. En este contexto, únicamente destacan El duende satírico del día (Madrid, 1828) y El pobrecito hablador (Madrid, 1832), ambas impulsadas y redactadas por Mariano José Larra bajo pseudónimo.


Durante el reinado de Isabel II (1833-1868), debido a la fuerte censura del gobierno, sobre todo en los últimos años, la publicaciones satíricas no son muy abundantes y en general solo permanecen publicaciones afines al régimen como El Cascabel (Madrid, 1863); aunque hay algunas excepciones a esta norma, por ejemplo, el periódico Gil Blas (Madrid, 1864), de ideología republicana y perteneciente a la oposición, que consigue estar presente en Madrid y otras grandes ciudades españolas. También, durante esta etapa, aparecieron algunos periódicos con contenido satírico como El Mata-moscas (Madrid, 1836), Guindilla (Madrid, 1842) o El padre Cobos (Madrid, 1854). En cuanto al formato, el grabado xilográfico comenzó su introducción en este género marcando un antes y un después en la estructura y las formas literarias, iniciando la transformación en la prensa gráfica.


En el Sexenio Democrático (1868-1874), con la victoria de la revolución, desaparecen la mayoría de los títulos favorables al régimen de Isabel II, y gracias a un nuevo periodo de libertad de expresión en el que se pone fin a las sanciones, reaparecen publicaciones que habían sufrido la censura como Fray Gerundio (Madrid, 1837) o El Sacamuelas (Murcia, 1863) y aparecen otras nuevas, algunas con una vida efímera, pero otras mucho más duraderas. Entre estas últimas destacan La Gorda (Madrid, 1868), El padre Adam (Sevilla, 1868), El juez de paz (Palma de Mallorca, 1868), La Flaca (Barcelona, 1869), La Campana de Gracia (Barcelona, 1870) y Jaque Mate (Madrid, 1872). En esta época, la audiencia aumenta considerablemente y los números tienen grandes tiradas por lo que prácticamente todas las ciudades cuentan con alguna publicación satírica, de una u otra tendencia política, y en Barcelona abundan. La intensa situación política, con el reinado de Amadeo I de Saboya y los acontecimientos ocurridos durante el periodo de la I República, proporcionan material para las críticas de estas publicaciones, a veces en un tono marcadamente anticlerical. Entre los títulos que no son de temática política destaca Mundo Cómico (Madrid, 1872).


Con la Restauración borbónica (1874-1931) se vive una etapa de estabilidad política y relativa libertad de expresión. Relativa porque, aunque se firma una ley de libertad de imprenta, se consideraba delito cualquier ataque a la monarquía, la religión, la forma de gobierno y las instituciones fundamentales del Estado, lo que no impidió que proliferaran entonces, gracias al ingenio de los editores y a pesar de las multas, secuestros de ediciones e incluso condenas de cárcel, una gran pluralidad de periódicos y revistas de diversas tendencias, entre las que no faltaban publicaciones satíricas opositoras al régimen vigente como El Motín (Madrid. 1881).  Durante este periodo se cierran la mayoría de las publicaciones satíricas de la época anterior y se publican otros nuevos como La Esquella de la Torratxa (Barcelona, 1872), Madrid Cómico (Madrid, 1880), Don Quijote (Madrid, 1892), Gedeón (Madrid, 1895), El Diluvio ilustrado (Barcelona, 1904) y Foch y Fum (Palma de Mallorca, 1917).


Con la proclamación de la II República, periodo en el que se pudo disfrutar de mucha libertad de expresión, se mantuvieron las publicaciones anteriores y surgieron otras de gran importancia como El Be Negre (Barcelona, 1931). Con el comienzo de la Guerra Civil desaparecen la mayoría de ellas, aunque alguna, como La Esquella de la Torratxa continuó hasta 1939.

Por último, en el periodo de la dictadura franquista, durante el que la libertad de expresión se vio muy limitada, cabe destacar la revista La Codorniz (Madrid, 1941), publicación en la que se refugiaron los dibujantes que no se habían visto obligados al exiliado como Gómez de la Serna, Mingote, Chumy Chúmez… Y también Hermano Lobo (Madrid, 1972) en la que colaboraron grandes dibujantes y humoristas como Forges, Perich, Summers o Gila.

 

 

ALGUNAS CABECERAS DESTACABLES

CARICATURAS EXTRAÍDAS DE LA COLECCIÓN

 

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